Karen JoyFowler. Traducción de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera.
Barcelona: El Aleph, 2005
Que leeré cualquier título que mencione o referencie a Austen en su portada, es un hecho universalmente conocido y mencionado por mi con anterioridad a este post.
Que no todos son lo que esperaba y que algunos incluso francamente deprimentes, también.
Este caso no lo tengo claramente ubicado, por el momento. La historia: un grupo de cinco mujeres y un hombre se reúne una vez al mes para comentar las novelas de Austen. Vamos conociendo a los protagonistas y sus historias personales en cada una de las reuniones. Hay de todo, claro: amor, desamor, soledad, alegría, pena… de todo. Quizá esto me ha hecho pensar que es un poco forzado. Pero entretenido.
No es una gran novela, pero ha sido amena y ha tenido dos grandes puntos a su favor:
1.- Me ha hecho sentir ganas (nuevamente) de leer todas las obras de Austen. Por el momento, y viendo la extensión de mi lista de lecturas pendientes, sólo voy a apuntar en la misma Mansfield Park. Esta porque casi todas las protagonistas opinan que es la más floja, y sin embargo una de ellas hace un llamado a favor de su reconocimiento que estoy dispuesta a tener en cuenta. Así es que apuntada queda en mi lista de lecturas.
2.- Tiene un apéndice buenísimo al final con opiniones de otros autores famosos sobre la obra de Austen. También opiniones recogidas por la propia autora sobre las impresiones de sus obras en familiares y conocidos. Me he reído muchísimo con las dos, y también ha hecho que mi buena impresión creciera o decreciera en algunos casos.
Recomendada para austenitas apasionadas. Quede claro, que no lo voy a repetir más, yo lo soy.
Unos ejemplos. Los dos primeros de dos de mis autores predilectos. El tercero mi autorretrato…
1913 – Virginia Woolf (A room of One’s Own, Nueva York: Harvard, Brace, Jovanovich, 1957)
“Aquí tenemos a una mujer que hacia el año 1800 escribía sin odio, sin amargura, sin miedo, sin protesta, sin predicar. “Así escribía Shakespeare”, pensé… y cuando comparan a Shakespeare con Jane Austen, quizá quieran decir que mentalmente, ambos habían reducido a cenizas todo impedimento; por ese motivo no conocemos a Jane Austen, y tampoco a Shakespeare, y por ese motivo Jane Austen domina cada palabra que escribió, igual que Shakespeare”
1913 – G.K. Chesterton (The Victoria Age in Literature – Nueva York: Henry Holt, 1913)
“Jane Austen nació antes de que las Brontë rompieran las cadenas que (según nos cuentan) protegían a las mujeres de verdad, antes de que George Eliot las desatara minuciosamente. Sin embargo, ahí está el hecho de que Jane Austen sabía más sobre los hombres que cualquiera de ellas. Es posible que Jane Austen estuviera protegida de la verdad, pero era muy poca la verdad que podía protegerse de ella.”
1924 – E.M. Forster.
Soy janeaustenista y, por tanto, un poco imbécil respecto a Jane Austen. Mi expresión necia y mis aires de inmunidad personal, ¡qué malparados salen ante, digamos, un stevensoniano! Pero Jane Austen es tan diferente. ¡Es mi autor predilecto! Leo y vuelvo a leer, con la boca abierta y la mente cerrada… El janeaustenista no posee el esplendor que atribuye en abundancia a su ídolo. Como cualquier feligrés habitual, apenas se entera de lo que allí se dice.
Por cierto, leí este libro en este momento porque justo se estrenó la semana pasada la película basada en la obra: Conociendo a Jane Austen. No sé si la veré, pero por si acaso prefiero tener fresca la historia y cabrearme a gusto por la adaptación.