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Archive for 25 febrero 2008

La muerte de Venus

La muerte de Venus Care Santos.

Finalista del Premio Primavera de Novela. Espasa, Madrid, 2007. 413 pp.

El miércoles entregué la primera parte de un trabajo que me había tenido las dos últimas semanas monotemática.

Así es que el jueves fui a la biblioteca y cogí el primer libro que me provocó un poco de curiosidad. De Care Santos ya había leído referencias y estaba en mi lista de pendientes, aunque sin título en concreto. Si no hubiera sido por la autora no creo que hubiera cogido un libro que trata de fantasmas, casas encantadas y misterios de terror parapsicológico. Y, mira, esta es una de las ocasiones en que me alegro de tener estas manías a la hora de escoger títulos.

La trama es clásica, pareja joven hereda una vivienda antigua de un pariente lejano. Todo es sorprendente hasta que empiezan a ocurrir sucesos extraños, sorprendentes también, pero más desagradables. No voy a contar más del argumento porque si no no leeríais el libro y he de decir que la prosa de Care Santos me ha gustado mucho. La historia está muy bien contada, tiene un componente sorpresa en forma de relato histórico y me mantuvo en un estado de terror que acompañó las noches que ha durado la lectura.

Porque soy una lectora nocturna y de retales.

Además, gracias a esta lectura he evitado el odio o las risas, según se mire, de todo el vecindario. Historia que podéis leer aquí.

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Club de lectura de Jane AustenKaren JoyFowler. Traducción de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera.
Barcelona: El Aleph, 2005
Que leeré cualquier título que mencione o referencie a Austen en su portada, es un hecho universalmente conocido y mencionado por mi con anterioridad a este post.
Que no todos son lo que esperaba y que algunos incluso francamente deprimentes, también.
Este caso no lo tengo claramente ubicado, por el momento. La historia: un grupo de cinco mujeres y un hombre se reúne una vez al mes para comentar las novelas de Austen. Vamos conociendo a los protagonistas y sus historias personales en cada una de las reuniones. Hay de todo, claro: amor, desamor, soledad, alegría, pena… de todo. Quizá esto me ha hecho pensar que es un poco forzado. Pero entretenido.
No es una gran novela, pero ha sido amena y ha tenido dos grandes puntos a su favor:
1.- Me ha hecho sentir ganas (nuevamente) de leer todas las obras de Austen. Por el momento, y viendo la extensión de mi lista de lecturas pendientes, sólo voy a apuntar en la misma Mansfield Park. Esta porque casi todas las protagonistas opinan que es la más floja, y sin embargo una de ellas hace un llamado a favor de su reconocimiento que estoy dispuesta a tener en cuenta. Así es que apuntada queda en mi lista de lecturas.
2.- Tiene un apéndice buenísimo al final con opiniones de otros autores famosos sobre la obra de Austen. También opiniones recogidas por la propia autora sobre las impresiones de sus obras en familiares y conocidos. Me he reído muchísimo con las dos, y también ha hecho que mi buena impresión creciera o decreciera en algunos casos.
Recomendada para austenitas apasionadas. Quede claro, que no lo voy a repetir más, yo lo soy.
Unos ejemplos. Los dos primeros de dos de mis autores predilectos. El tercero mi autorretrato…
1913 – Virginia Woolf (A room of One’s Own, Nueva York: Harvard, Brace, Jovanovich, 1957)
“Aquí tenemos a una mujer que hacia el año 1800 escribía sin odio, sin amargura, sin miedo, sin protesta, sin predicar. “Así escribía Shakespeare”, pensé… y cuando comparan a Shakespeare con Jane Austen, quizá quieran decir que mentalmente, ambos habían reducido a cenizas todo impedimento; por ese motivo no conocemos a Jane Austen, y tampoco a Shakespeare, y por ese motivo Jane Austen domina cada palabra que escribió, igual que Shakespeare”
1913 – G.K. Chesterton (The Victoria Age in Literature – Nueva York: Henry Holt, 1913)
“Jane Austen nació antes de que las Brontë rompieran las cadenas que (según nos cuentan) protegían a las mujeres de verdad, antes de que George Eliot las desatara minuciosamente. Sin embargo, ahí está el hecho de que Jane Austen sabía más sobre los hombres que cualquiera de ellas. Es posible que Jane Austen estuviera protegida de la verdad, pero era muy poca la verdad que podía protegerse de ella.”
1924 – E.M. Forster.
Soy janeaustenista y, por tanto, un poco imbécil respecto a Jane Austen. Mi expresión necia y mis aires de inmunidad personal, ¡qué malparados salen ante, digamos, un stevensoniano! Pero Jane Austen es tan diferente. ¡Es mi autor predilecto! Leo y vuelvo a leer, con la boca abierta y la mente cerrada… El janeaustenista no posee el esplendor que atribuye en abundancia a su ídolo. Como cualquier feligrés habitual, apenas se entera de lo que allí se dice.
Por cierto, leí este libro en este momento porque justo se estrenó la semana pasada la película basada en la obra: Conociendo a Jane Austen. No sé si la veré, pero por si acaso prefiero tener fresca la historia y cabrearme a gusto por la adaptación.

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Tarde, como casi siempre

Sí, ese debería ser mi apellido… Señora Tarde.

La cuestión es que para aprovechar febrero “el cortico”, Lía y la menda, han puesto en marcha un proyecto fotográfico. El reto es una foto al día, de lunes a viernes.

La cosa parece simple. Pero teniendo en cuenta que soy la principal representante de lo que el sambo denomina “fotodinamismo” y que viene a significar que todas las fotos me salen movidas… pues como que cada día es un reto encontrar “la Foto”. Ahora, eso sí, es un reto de lo más entretenido. Como es una foto al día, a la fuerza son imágenes de lo cotidiano. Así es que si queréis saber un poco más de nuestros días y nuestras noches, podéis vernos aquí.

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Canción de hielo y fuego

Choque de Reyes Hace un par de semanas, hablaba con mi amiga Clara acerca de cómo se llega a los adolescentes en la animación a la lectura. Ella me explicó que el terror siempre es bien acogido y me preguntó si no había tenido mi época llamémosle “Stephen King“. No la he tenido nunca. Así es que estuve días dándole vueltas a qué leía claramente “juvenil” cuando era adolescente. Y recordé que hay otro tipo de lecturas muy adolescentes: los libros de aventuras de guerreros y magos. Aunque “El Señor de los Anillos” sea para mi la obra cumbre del género, tardé muchos años en llegar hasta él y sin embargo pasé buena parte de mi adolescencia compaginando otras lecturas con todo lo que caía en mis manos del género… Y yo encima, Clara, no lo he superado. Sigo devorando novelas épicas de caballeros, dragones, magos y damas (damas guerreras, claro). Aunque ahora soy mucho más selectiva.
Tormenta de espadas
Cuando mi hermano me pasó la primera parte de “Canción de hielo y fuego“, un tomo del tamaño de una biblia, lo devoré literalmente. Y quedé absolutamente fascinada por la historia y por la forma en que está narrada. Sin embargo el segundo tomo, Choque de Reyes, tardó un tiempo en llegar, el suficiente para que la historia hubiera quedado semi-enterrada en mi mente. Lo inicié una primera vez, pero apenas llegué a la página 30. La segunda vez fue este mes y debo decir que he devorado 900 páginas con verdadera pasión. Tanto es así que en cuanto lo acabé tuve que coger el coche e ir a casa de mis padres a por el tercer tomo, Tormenta de Espadas, que, dicho sea de paso, estoy terminando.

A lo que vamos. La historia se desarrolla, como todas las del género en un mundo imaginario seudomedieval, paralelo y con mil similitudes con el nuestro. Según artículos sesudos que he leído, hay ciertos parecidos razonables con Gran Bretaña y una cierta ambientación en la que llamaron “Guerra de las Dos Rosas”. Pero todo esto, da igual. Son sólo ideas de descriptores de libros. Lo verdaderamente importante es que es absolutamente adictiva. La obra está narrada por muchos personajes: cada uno un capítulo, con un esquema no lineal de tiempo a la fuerza pues los hechos narrados suceden en lugares muy distantes en espacio y los tiempos cabalgan en los distintos capítulos. Y, en serio, ¿cómo puede una odiar a un malvado cuando se se sitúa en su propia piel? Afortunadamente, Martin no da voz a los peores, pero aún así una ve con dificultad a qué bando se adscribe, incluso ve cómo personajes principales, héroes en toda su amplitud, mueren y son sustituidos con total impunidad por la mano del creador. Por supuesto, tengo mis preferencias: adoro a la madre de los dragones, niña mujer fuerte y dulce. Y, claro, la saga de los Stark-Lobos son todos espléndidos… Pero no hay nada terminado. Todavía faltan unos cuantos libros, algunos sin escribir todavía o sin traducir al castellano.

Sigue la diversión, la intriga y la emoción hasta descubrir quién se sentará en el Trono de Hierro.

Recomendada, muy recomendada. Imprescindible si os van las sagas épicas, como queda claro que me sucede. ¡Lolo, date prisa en terminar el cuarto que estoy preparada!

Por cierto, Darío me persigue día y noche para que le cuente más de la  historia de la niña que tenía tres dragones… Creo que he captado un nuevo adepto.

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